sábado, 21 de abril de 2012

Percepción de la soledad...

"Vivimos juntos y actuamos y reaccionamos los unos sobre los otros, pero siempre, en todas las circunstancias, estamos solos. Los mártires entran en el circo tomados de la mano, pero son crucificados aisladamente. Abrazados, los amantes tratan desesperadamente de fusionar sus aislados éxtasis en una sola autotrascendencia, pero es en vano. Por su misma naturaleza, cada espíritu está condenado a padecer y gozar en la soledad. Las sensaciones, los sentimientos, las intuiciones, imaginaciones y fantasías son siempre cosas privadas y, salvo por medio de símbolos y de segunda mano, incomunicables. Podemos formar un fondo común de información sobre experiencia, pero no de las experiencias mismas. De la familia de la nación, cada grupo humano es una sociedad de islas."

Fragmento perteneciente al libro:
"Las puertas de la Percepción".De: Aldous Huxley. 





Vias muertas, extraños surtidores.
Un camino marrón y un tren oscuro 
es todo tu paisaje.
 
Si cruzas los raíles
verás una feria
de brillantes artilujios
con una noria de colores.
No necesitarás mucho más
para que pinten tus ojos 
rutilantes ilusiones.
 
 
El silencio se achica
y el barullo te come.


 
 
 
Volverás al otro lado de los rieles.
 
Tus oídos quedarán mudos
y tu boca sombreada
pero puedes volver a retroceder
cuando la soledad
se te vuelva lacerante
y te sientas apaga.



viernes, 20 de abril de 2012

Desvelo...


Llegaste con los primeros bostezos del sol
tachando los guarismos en mi almanaque;
nublándome la palabra y las pestañas,
haciendo añicos el boscaje de la tarde.
 
Me envolviste los ojos en dulce otoño,
las vértebras de la equidad... erosionaste
suscribiéndome al inseminado verbo
de yacer y fantasear desvanecidamente.
 
Dubitativamente y sin que amaneciera
aventaste al mar hasta mis sábanas
y sin dejar que las olas las bautizaran
a mi onírico descanso despabilaste.
 
Desperté vituperando al indómito murmullo
que mentaba cada sigla de su nombre
poblando mi almohada de la espina del desvelo
dos horas y media antes de que alborease.
 
Sueño... vuelve.
 

martes, 17 de abril de 2012

Hogaño...


Se pasaron aquellos días
en que, apoyada en mi ventana,
buscaba tus signos
entre la gente que pasaba.

Pasaron aquellos días
en los que le ponía tu nombre al viento
para que se posara en mis labios
por si traía a los tuyos presos.

Pasaron aquellos días
en que desde que despuntaban
llegabas en infinidad de motivos
repleto de... nada.

Pasaron aquellos días
en los que el dulce calvario de la espera
tejía carencia con melancolía
y lágrimas con salmuera.



Siguen pasando los días
y aunque ya no son como aquellos
sigo apoyándome en mi venta
viendo horizontes nuevos...

Hoy, sigo viendo pasar a la gente
tras los cristales borrosos
y me siguen llegando motivos 
en vientos eriales y rotos.


domingo, 15 de abril de 2012

Tiempo atinente...





Se van desplomando los días
de la cornisa del aturdido lunario
Intento volverlos a su sitio,
uno por uno,
y quedan todos desorganizados.









Ya no sabré si el veinte fui feliz
o si el domingo seré desdichada.
Sólo sé que corre el mes de Abril,
deprisa, como un río entre trigales,
y que me pierdo sus madrugadas.
 
Me atrinchero en las hojas blancas
con el rastro de las horas en los dedos
como derviches confinadas,
dando vueltas,
entre los rizos de mis recelos.
 
Tiempo...
 
Eres un caleidoscopio que giras
derrochando luz y belleza
en las cometas de mis sosiegos
propagando empirismo
y destruyendo promesas.


sábado, 14 de abril de 2012

Desiderata...


Camina plácido entre el ruido y la prisa y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio.
En cuanto sea posible y sin rendirte, mantén buenas relaciones con todas las personas.
Enuncia tu verdad de una manera serena y clara y escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante, también ellos tienen su propia historia.
Esquiva a las personas ruidosas y agresivas, ya que son un fastidio para el espíritu.
Si te comparas con los demás, te volverás vano y amargado, pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.
Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes.
Mantén el interés en tu propia carrera por humilde que sea, ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos.
Sé cauto en tus negocios pues el mundo está lleno de engaños, mas no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe. Hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales.
La vida está llena de heroísmo.
Sé sincero contigo mismo, en especial no finjas el afecto. Y no seas cínico en el amor, pues en medio de todas las arideces y desengaños, es perenne como la hierba.
Acata dócilmente el consejo de los años abandonando con donaire las cosas de la juventud.
Cultiva la firmeza del espíritu, para que te proteja en las adversidades repentinas.
Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.
Sobre una sana disciplina, sé benigno contigo mismo.
Tú eres una criatura del universo. No menos que las plantas y las estrellas, tienes derecho a existir. Y sea que te resulte claro o no, indudablemente el universo marcha como debiera.
Por eso debes estar en paz con Dios cualquiera que sea tu idea de Él. Y sean cuales quiera tus trabajos y aspiraciones, conserva la paz con tu alma en la bulliciosa confusión de la vida. Aún con toda su falsedad, sus dolores y sueños fallidos, el mundo es todavía hermoso.
Sé cauto, ¡esfuérzate por ser feliz!

Max Ehrmann.


viernes, 13 de abril de 2012

Presagios...


Anoche...


Anoche se me ha perdido
en la arena de la playa
un recuerdo
dorado, viejo y menudo
como un granito de arena.

¡Paciencia! La noche es corta.
Iré a buscarlo mañana...
Pero tengo miedo de esos
remolinos nocherniegos
que se llevan en su grupa
-¡Dios sabe adónde!- la arena
menudita de la playa.

Pedro Salinas.



jueves, 12 de abril de 2012

Declaración...

Hace muchos, muchos años, leí un libro que era algo así como un "mamotreto".

Con 17 ó 18 años me atrevía con todo y no me asusté de ver tantas hojas.

Se titulaba "La montaña mágica". Lo escribió Thomas Mann y fue un Premio Novel allá por el 1920 ó así.

La verdad es, que recuerdo, que se me hizo un poco pesado aunque tenía su "aquél" y siempre que me detenía por atosigamiento volvía a un pasaje que me llegué a saber de memoria por las veces que lo leí, ya que llamó mi atención intensamente.
Me pareció una declaración de amor romantiquísima a la vez que erótica y apasionada.

Tuve que acudir a los libros de ciencias para buscar dónde estaban situadas ciertas partes del cuerpo.

Lo he buscado y lo he encontrado...


Hans Castorp a Clawdia Chauchat le hace esta declaración:



«¡Sí, Dios mío, déjame sentir el olor de la piel de tu rótula, bajo la cual la ingeniosa cápsula articular segrega su aceite resbaladizo! ¡Déjame tocar devotamente con mi boca la arteria femoral, que late en el fondo del muslo y que se divide, más abajo, en las dos arterias de la tibia! ¡Déjame sentir la exhalación de tus poros y palpar tu vello, imagen humana de agua y de albúmina, destinada a la anatomía de la tumba, y déjame morir con mis labios pegados a los tuyos!».






Ainss, lo que hubiera dado por haber sido escritora y saber expresar todo lo que le llega a mi mente.

martes, 10 de abril de 2012

Chispitas...

La mujer está ayudando a su esposo a configurar el nuevo ordenador.

Una vez configurado el programa le pide una contraseña de seguridad.

Ella le sugiere que busque una palabra que le sea sencilla de recordar.

Él, con aire de "macho" y guiñándole un ojo a su esposa escribe la palabra que será su contraseña: "pene".

Tan pronto como entra la selección para validar la contraseña su esposa comienza a reírse con tanta gana que las carcajadas la hacen rodar por el suelo.



El ordenador le contesta:

-MUY CORTO - ACCESO DENEGADO.-



Hoy le he contado a mi nieto los grandes cambios que ha habido en la vida desde que yo, su abuelo, era un niño.
Mira cuando yo era un niño, como tú lo eres ahora, mi mamá me mandaba a la tienda que había en la esquina con 100 pesetas, lo que ahora son 60 céntimos de euro, para hacer la compra.
Yo regresaba a casa con: ¡¡¡ dos envases de mantequilla, dos litros de leche, un saco de patatas, dos quesos, un paquete de azúcar, dos barras de pan y una docena de huevos!!!
Y mi nieto me ha respondido:

Abuelo, ¿en tu época no había cámaras de vigilancia?



A un abuelo le llama la atención que su nieto de cuatro años siempre conteste al teléfono en su casa.

Así que decide llamar y probar a ver si le reconoce.

Efectivamente, contesta el niño... y el abuelo le pregunta:

-¿Quiiiiiiiiiiién soooooooooooy?

El niño no contesta y grita:

-"Maaaaaaaaamá, el abuelo está al teléfono y no sabe quién es"



Adivinanza...


Nació sin gestar
por no ser esperado.
 
Apasionadamente suplicó,
sin ser escuchado.
 
Buscó remos para navegar,
estando el Océano desecado.
 
Intentó volar, como Ícaro,
sin existir un aeródromo.
 
Ofreció lo que tuvo
sin que le dieran alojo.
 
Sólo quiso un único refugio,
pero no se lo brindaron cálido.
 
 
Cuando más alto estaba el sol
expiró, en lontananza, solo.
 
 
                     El silencio quedó llorando a su silencio.
 
 
Campanas tañen, luctuosas:
 partida, evanescencia y malogro.
 
 
 
 
 
                                    
 

domingo, 8 de abril de 2012

Orillando...


Limando las garras a la indolencia...
he comenzado a vagar en esta noche tan de primavera invernal.
Las raíces están blancas; la luna acuosa... 
una gata bohemia... maulla, quejumbrosa, a los granos de lluvia que siembran escarcha.
 
Húmeda la tierra...
seca la boca,
secas las huellas,
secas las entrañas.
 
Las luciérnagas se han apagado y a las libélulas se les han tullido sus aspas alargadas.
 
Desciende el frío repicando afasia en la melancolía,
hurtando sombras,
rayendo la piel del silencio...
declinando la voluntad de hoja árida a pizarra.
 
Se han orillado mis pisadas por otras lindes más entreveradas...
desaguando locuciones evocadas.
 
La memoria es mitigado pasado.
 
Dejé de codiciarte, amor, en el trazo de la madrugada.
 
 


miércoles, 28 de marzo de 2012

Cuestión de querer...

Meg miró la hora.
Deprisa dejó a un lado el libro que la había tenido embebida más de dos horas sin que se percatara de lo deprisa que había corrido el reloj. 
 
De un salto se puso en pie intentando desentumecer su abstraída mente y sus adormiladas piernas.
Quería regar sus plantas antes de que oscureciera del todo. Después haría frío y le daría pereza.
 
Salió al pasillo para dirigirse a la terraza que estaba al otro extremo de la casa.
Su vista tropezó con una figura que venía caminando de frente.
 
Tan concentrado iba Nils pensando en unos asuntos de trabajo que ni reparó en ella. 
 
Meg le habló con los sonidos in_guturales de sus ojos; como si él la fuera a escuchar aún con la mirada puesta en otro punto.
Al llegar a su altura se detuvo.
Tardó apenas tres segundos en, ligeramente, alzarse de puntillas y echarle los brazon al cuello; en, levemente, rozarle la mejilla con los labios; y..., prestamente, desaparecer en sentido contrario.
 
Nils quedose sorprendido. Ni tan siquiera se había percatado de su presencia cuando se sintió gratamente asaltado.
Giró la cabeza para observarla y, acuñando una distraída sonrisa, volvió a su ensimismamiento numérico.
 
-Ya habría tiempo de devolverle la caricia.-


... Y es que el cariño, y la estima,
y el amor...
se demuestra con sencillos, espontáneos e inesperados gestos. 


domingo, 18 de marzo de 2012

Escapada...

Entre peces de colores
voy sumando primaveras
ya faltan pocas lunas
para que debute una nueva.
A destinos inconexos
ha huido mi grafema
y a mi boca la han mordido
omitidas-palabras-yertas.
Otro invierno que se acaba
al comenzar los entretiempos
desafiando a la razón me recluyo
en un afásico monasterio.
Peces de colores danzan
entre las piedras del convento
recordándome que hay oxígeno
detrás de este forzoso silencio.
... Aletearé tras su azul estela
sisándoles los filos de sus branquias
y ahogaré en su diáfana pecera
las escamas
de mi exiliada condena.
                                                                                                                                                          

sábado, 17 de marzo de 2012

Congoja...





Ya se oye el silbato anunciando despedida.
Lentamente, el tren, comienza a moverse.
La alegría y la tristeza viajan en él.
El olvido y la melancolía.
El leve traqueteo y el chirriar de las vías
va indicando alejamiento.
La paz la envuelve, se amodorra.
Piensa en él
y le hunde en su regazo.
Cuanto más lo distancia,
las nostalgias más la cercan.
Contando kilómetros... se va desviviendo;
mira por los cristales y ve llorar al cielo.
No tiene más casa que ése vagón,
ni más agua que su recuerdo;
ya no posee el resguardo
de su cuerpo.
Quiere volver a sentirse en el abrigo de sus brazos,
ellos ya son sólo su única historia,
su único albergue, su único lazo.
Despertando, pálida, de tan inquietante sueño
vuelve deprisa... al regreso. 
(Aunque el volver no sea lo pactado.)

jueves, 15 de marzo de 2012

La sombra del Alma...


Repiquetea lluvia
en los aleros de las ventanas.

El alba no prospera
en este crepúsculo.

Esperando el amanecer,
... me disipo en la pena.
Esperando - le
... me disipo en las gotas.

Pena sobre pena.









En el fluvial asfalto duerme la soledad
compartiendo techo
con las voces de la noche.

Lluvia sobre lluvia.

Incubando silencio el alma se agita,
un relámpago ilumina su sombra.

Accidentalmente,
inherente y sustantiva,
la piel maldice
la pirámide de su desdicha.

Sombra sobre sombra.


lunes, 12 de marzo de 2012

Tenacidad...

En el otro extremo de esta cumbre, al final de la ladera... huele a atardecer, a tierra mojada, a heno fresco, a tomillo, a azahar.
 
Como si fuera Otoño, la pizarra de los tejados brilla por la humedad.
 
Las hojas no están secas, ni existe la niebla, ni el pesar de la oquedad.
 
Hay un albergue que siempre tiene agua fresca y tierno pan.  
 
La única contraseña que te piden para entrar es una sonrisa, aunque sea triste... al llegar.
 
Ir hasta allí es un laberinto.
La senda está empedrada y a cada paso hay alti-bajos que obligan a retroceder o parar.
 
Si pudiera alcanzar, al menos, la orilla de ese río que atraviesa el camino... adelantaría un gran trecho al permitirme nadar.
 
¡Condenados tacones de aguja!... Me hacen bambolear.
 
Me descalzo... los cantos hacen contienda con las desnudas plantas de mi pies, clavetean quemando mis dedos, y el cuerpo se me comienza a tambalear.
 
De momento... desisto.
 
No consentiré que se lastime mi piel de mujer imperecedera, ni me ahogaré en el río... ni en los vestigios del fuego me achicharraré.
 
Volveré a intentarlo con el calzado adecuado.
 
No me va en ello la vida, ni tampoco la muerte... pero llegaré.
 
 
                                                                               ¿Me acompañas?
 
 

viernes, 9 de marzo de 2012

"Inasequibilidad"...


Quería buscar, en las líneas de sus manos,
su camino, su castillo y su hogar.
 
Quería tejer, con agujas del cinco,
hielo y fuego... arena y mar.
 
Quería abotonar en un solo ojal...
hipótesis e inmunidad.
 
Quería cabalgar hasta la cúspide del cielo
a lomos de lo indisoluble y la indivisibilidad.
 
Quería, si las estrellas dejaran de brillar,
volver el firmamento... a programar.

 
Pero los herbívoros dientes del viento
mordían el silencio de la realidad.
 
Tras los cristales de la noche
su aliento se rompía en la oscuridad
hincándosele sus laceradas esquirlas
y sus dantescos lamentos... con ferocidad.
 
Se perdía en la lobreguez de la pusilanimidaz
al querer encontrar lo que él nunca tuvo
para... quererle dar.
 
Quería... una "inasequibilidad".


miércoles, 7 de marzo de 2012

Resurgir...



Espectrales y subliminales palabras cabalgan sobre la sombra de los sueños... seccionando el poder de las alas al hundirse la noche.

El humo de mi fuego se disipa en el viento y no llegan sus señales a donde anida mi pensamiento.

Tan inusitada es la contigüidad... que la distancia se amamanta de un perecedero horizonte imperfecto .

En mi inconsciencia toqué fondo, pero ya lúcida abandono la negra bóveda en la que se evoca la herejía...

Erijo mi deambular hacia otros ojos.

Nadie merece que la pureza de mi lágrima emane delirante y eterna.


¡Rebroto!

martes, 6 de marzo de 2012

De corazón...

Aunque nadie sea más digno de tu llanto y de tu pena de lo que lo es ella, piensa que no le gustaría verte tan triste por algo que aunque se nos haga tan doloroso y nos parezca tan injusto... es natural y es un mismo sino para todos igual.

Allí nos encontraremos desde el más joven al más mayor, desde el más blanco al más pigmentado, desde el más honrado al más deshonesto, desde el más pobre al más acaudalado...

Ella quería ya descansar.
Piensa que se marchó por voluntad propia; su fatiga ya no pudo aguardar más por ti.

Cada vez que la recuerdes, que será constantemente, inclínate y alcanza su corazón; acaríciale con una de tus sonrisas... será su mejor regalo y tu mejor consuelo.

Háblale todo lo que necesites... sentirás como te escucha y hasta obtendrás sus respuestas.

El tiempo te la irá trayendo más sosegadamente.
Déjale, poco a poco, correr.

Un beso, amiga.




lunes, 5 de marzo de 2012

Carencia...


Entre hojas ocres y secas
se ha traspapelado un adagio.
No contenía notas aceradas,
ni de congojas, ni de agonías;
no era frío, no era trágico
no había ausencias, ni mentiras.

No aludía a la negrura de la noche,
ni a la niebla del día,
ni a la tormenta entre montañas,
ni al yugo del mortal rayo,
ni al lamentable granizo,
ni a los copos de nieve que aislan.

Tantas cosas no rebelaba
que la partitura sostenía desdicha;
un pentagrama meramente alineado
que sólo las teclas del piano entendía
y en silencio, en clave muda,
por tan triste vacuidad... gemían.

sábado, 3 de marzo de 2012

Volver...



Vuelvo al asilo de la la Primavera.
A la calidez de sus primeros rayos,
al hechizo de sus colores
y la textura de sus brazos.

No vengo con más savia,
ni más sabia.
Vuelvo más abollada...
más cansada, más vieja.

Con una losa en el espaldar
que pesa más que el puro Iridio
y mide restos de vida y media.
Y la realidad saltando en añicos
con la comba de la -descreencia-.

Pero vuelvo con la probidad intacta,
la fe... casi entera,
y la raíz y el tallo y los pies
desnudos
para que se empapen
del olor y de la trama de la hierba.

Vuelvo... 
a aguardar la llegada de la Primavera.